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¿Hay leche al final del túnel?:
 
¿Hay leche al final del túnel?:
El sector lácteo apuesta a la recuperación a partir de un mayor precio internacional.
 


 
Los empresarios del sector lácteo permanecen escépticos cuando escuchan a funcionarios del Gobierno hablar sobre el cambio de expectativas esperado partir del segundo semestre.

Para ellos, 2016 es un año que prácticamente está perdido. Sucede que ni la quita de las retenciones, ni la devaluación, ni las compensaciones permitirán revertir la situación que viene padeciendo esta industria desde la anterior gestión.

A la caída del precio internacional de la leche en polvo se sumaron diversos factores internos que tuvieron gran influencia a lo largo de los últimos años.

Para los expertos del sector, lo que se está viendo en estos días de crisis no es más que el costo de las regulaciones que se hicieron comunes durante el kirchnerismo, como el desestímulo exportador y el control de precios, todas medidas que terminaron por erosionar la rentabilidad "tranqueras adentro".

En cuanto al salto del tipo de cambio, admiten que fue una ayuda pero aclaran que la misma fue parcial: por un lado, compensó la caída en el precio internacional de la materia prima. Pero, como contrapartida, terminó incrementando los costos de producción.

La Argentina es uno de los principales consumidores de leche del mundo, con un promedio superior a los 150 kilos per cápita por año, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Esto equivale a unos 200 litros anuales, según el Indice Lácteo de Tetrapack.

El problema es que los continuos desincentivos que sufrió la industria terminaron provocando un estancamiento o caída de la actividad.

Según datos del Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos, en 2011 la Argentina elaboraba casi 310.000 toneladas de leche en polvo. En 2015 se tocó uno de los volúmenes más bajos de la última década: apenas 238.000.

La generación de leche fluida también permanece estancada: el último período apenas se superaron los 11.200 millones de litros, el mismo nivel que hace cinco años.

"Las dificultades de esta industria vienen desde hace tiempo, pero se han manifestando con más fuerza en estos últimos meses, porque se han incrementado mucho los costos mientras que los precios permanecieron estancados, básicamente por la intervención en la industria y en el sector productor", afirmó a iProfesional Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural Argentina.

El control sobre los valores en góndola a través del plan Precios Cuidados -que se inició en 2014- significó fuertes pérdidas para los tambos.

A esto se sumó el descenso en la cotización internacional de la leche en polvo, que pasó de unos u$s4.500 la tonelada en 2013 a u$s2.500 a comienzos de 2014.

Esa contracción coincidió con el período en que el gobierno anterior incrementó los controles sobre los precios en la producción, al tiempo que tomaba medidas para desincentivar las ventas al mundo a través de los Registros de Operaciones de Exportación (ROEs), para así forzar una baja de los valores en el mercado interno.

Ante ese contexto adverso, las fábricas comenzaron a ver cómo se deterioraba su capacidad de pago.

El principal problema que tienen es que el precio que reciben por cada litro de leche en general no alcanza para cubrir los costos.

Actualmente, los productores reciben unos $2,6 por litro Y alcanzaron este valor porque el Gobierno decidió prorrogar por dos meses la compensación de $0,40 (también por litro). De lo contrario, hubiese sido mucho más bajo.

A este cuadro se sumó, en las últimas semanas, el problema de las inundaciones: estimaciones recientes dan cuenta de que el 80% de los tambos de Santa Fe, es decir unos 1.000 establecimientos, enfrentan una situación de crisis y cuentan con serias dificultades para almacenar o remitir su leche a las usinas lácteas.

Las inundaciones hacen prever una caída en la producción nacional del orden del 20%. De confirmarse este pronóstico, se estima que este año se dejaron de generar unos 2.000 millones de litros de leche.

El costo de la inflación reprimida
"Cuando viene un shock internacional como el que se produjo, se resiente mucho el precio de la leche que se le paga al productor. Por eso el sector lácteo debe funcionar de manera cíclica. Es decir, cuando la cotización en el mundo se mueve hacia arriba, los tamberos tienen que recibir esa mejora para soportar un período bajista", afirmó Ezequiel de Freijo, secretario de la Mesa Lechera de la SRA.

Sin embargo, para el experto, el sector no logró capitalizar el período de bonanza: "El productor argentino entró en la crisis desprotegido, muy endeudado y descapitalizado".

Freijo hizo especial hincapié en el efecto dañino que tuvo el control oficial a través del plan "Precios Cuidados": "Afectó mucho al sector porque hubo inflación reprimida y las regulaciones no permitieron que el productor tuviera margen".

A su vez, hubo medidas que beneficiaron a los tamberos de manera directa, pero que luego terminaron perjudicándolos indirectamente: la quita de las retenciones y la devaluación, por ejemplo, hicieron que se incrementara el precio del maíz, que es el principal alimento de las vacas lecheras.

Las medidas tomadas por el macrismo generaron que la tonelada de este cereal pasara de u$s800 a u$s2.000.

"Hasta diciembre de 2015, había una buena relación entre los valores de la leche y este insumo. Pero los tamberos no viven de esta relación de precios sino de la venta de leche. La devaluación y la quita de las retenciones fueron el golpe de gracia porque generó un aumento importante de los costos", sostuvo Javier Zubizarreta, líder de asesores del Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA) del área lecheros.

"El impacto de esas medidas provocó que el valor de la leche subiera pero al consumidor, sin que esto beneficie al productor", agregó.

Un cálculo básico permite notar que, en la cadena de comercialización hay márgenes importantes.

Si, en el mejor de los casos, el tambero cobra $3 por litro de leche y en la góndola un sachet cuesta $15 en promedio, esa diferencia queda en la industria y en la cadena de comercialización, que tampoco pierde dinero aun cuando lancen ofertas del estilo 2x1.

Ante esta situación, ¿cuál es el precio que hoy deberían cobrar los tamberos para no trabajar a pérdida?

Para Zubizarreta, "que en la actualidad reciban menos de $4 implica que tienen quebranto".

Frente a este cuadro, consideró que "para que se recupere la activdad, deberían cobrar por encima de ese nivel", en un rango que iría de los $4,5 a los $5.

Fichas puestas de cara al 2017
Según los expertos, actualmente se está produciendo menos leche y eso reducirá los sobrestocks, lo que impedirá que la situación empeore en el corto plazo.

En un contexto así habrá más puja entre la oferta y la demanda y se prevé que el precio al productor tienda a mejorar.

También se pronostica que se recuperarán las exportaciones.

Según datos de la Global Dairy Trade, a mediados de abril la leche entera en polvo cotizó a u$s2.156 la tonelada, registrando una suba del 7,5%. Se trata de un dato alentador.

Sin embargo, Freijo no cree que haya mucho espacio para una mejora de los valores porque "el precio internacional de la leche en polvo no se va a mover demasiado hasta 2017 ya que hay una gran oferta en el mundo".

Pero sí es de esperar un incremento de los volúmenes, lo que compensaría la quietud en las cotizaciones. Se estima que podrían colocarse cerca de 10.000 toneladas de leche en polvo en Colombia y Ecuador para reducir el alto stock.

Además, en la actualidad el Gobierno está trabajando para impulsar el mercado de Brasil, que limita el ingreso del producto.

En concreto, hay negociaciones para que el acuerdo vigente de hasta 3.500 toneladas por mes que ingresan al mayor socio del Mercosur se expanda hasta las 4.500 toneladas.

Para Zubizarreta, de cara al 2017, es necesario trabajar en la diversificación de las exportaciones porque esto le daría más estabilidad al sistema.

Además, afirmó que será clave buscar la manera de vender al exterior los productos argentinos de mayor valor agregado que, por cierto, hace tiempo están o amesetados o en caída:

• Según el Ministerio de Agricultura de los EE.UU., las ventas al mundo de manteca con sello argentino se han visto muy golpeadas: hace cinco años el país exportaba 27.000 toneladas. El año pasado apenas se llegó a las 10.000.

• La industria quesera también vivió un período de contracción: en 2011 había despachado 60.000 toneladas, mientras que en 2015 el nivel cayó hasta las 45.000.

• Las exportaciones de leche en polvo tampoco pudieron escapar de la tendencia: cinco años atrás se habían colocado en el exterior más de 200.000 toneladas. En cambio, 2015 cerró con ventas por apenas 128.000 toneladas.

Pese a todas estas "pálidas", de cara a los próximos meses, el sector apuesta a una recuperación.

En la industria señalan que las compensaciones, aunque sean insuficientes, al menos dan aire. Y que los anuncios del Gobierno nacional y de las provincias, como Santa Fe, orientados a dar créditos a tasa subsidiada para los productores, además de una financiación para el pago de las tarifas eléctricas para los tambos, ayudarán a una mejora futura.

La competitividad es también otro aspecto a tener en cuenta. En esta dirección, si finalmente los costos internos se desaceleran, entonces el sector lácteo podrá encarar el negocio de la exportación con mayor previsibilidad.

Este cuadro más alentador beneficiará a un sector integrado por 10.000 productores que tienen mucho para aportar a las economías regionales.
 


 
 







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