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La alternativa de tener un bono lechero está más cerca.
 
La alternativa de tener un bono lechero está más cerca.
Santa Fe definiría hoy si toma deuda por 150 millones de dólares para ayudar al golpeado sector tambero.
 


 

Santa Fe definiría hoy si toma deuda por 150 millones de dólares para ayudar al golpeado sector tambero.

Por Elida Thiery – Un pensador cordobés hace un tiempo hablaba de la factibilidad de generar una suerte de bono para poder suplir las pérdidas del sector lechero, pero eso fue en la prehistoria, previo al desastre del agua, cuando muchos recordarán que ya estaba vigente la crisis lechera.

Falta de precio, que llegó a ser de 2,40 pesos por litro hace poco, que hoy son historia con un rasguño de cuatro pesos, en la búsqueda desesperada por conseguir materia prima, hacen a un marco crítico irresuelto.

Esta situación irregular en una de las principales economías de provincias como Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires jamás se atendió desde la Nación, porque con la herramienta eterna de las compensaciones nada se logró.

Hoy con una segunda fase de subsidios anunciada a fin de marzo, con 40 centavos aportados por la Nación y diez por las provincias, como es el caso de Santa Fe, sin haber cobrado los productores ni el primer pago de manera completa, el cual podría llegar entre hoy y el lunes, para lo correspondiente a la leche de febrero, que debería haberse cumplido en mayo, no logran torcer la decisión de muchos de salir del negocio para siempre y sin liquidez. Claro que de los pagos respecto a los primeros tres mil litros por CUIT de marzo, no hay novedad ni indicio alguno.

Los tambos se empiezan a desvanecer del mapa argentino, para deformar la figura nuestra en el mercado internacional, de donde saldrá la posición que ya venía muy deteriorada durante años y ahora con una baja genérica del 30 por ciento aproximado en la producción nacional durante la afección climática a nivel general y algo más del 50 por ciento en Santa Fe, como jugador fundamental en el aporte de leche cruda y productos, el proceso toma otras condiciones.

Ya en un invierno de pocas reservas de forraje y con una primavera por delante que hace que la combinación con el contexto internacional de falta de precios y de materia prima, todo junto, hagan de este momento un año más crítico en un rango de orientación en baja que viene atravesando la lechería, las opciones no son muchas, más aún en un paraguas de falta de intención de salvataje concreto que algunas políticas muestran, al contrario de la retórica.

Es por esto que en algún momento lo mencionó Federación Agraria Argentina, e incluso la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe, en plena crisis hídrica, pero el tema quedó ahí y jamás la Nación lo consideró como una posibilidad, a pesar de esa urgencia de la que se sigue hablando en relación a la lechería y sobre la que no se actúa en consecuencia.

Pero el Gobierno de Santa Fe se está sabiendo ubicar en una posición particular en este sentido. Con respuestas que en la gestión anterior no es tenían con claridad, hoy es la provincia la que se enfrenta a la Nación en este sentido, la que critica acciones que afectan de lleno al movimiento económico de los pueblos y esa preocupación es la que lleva incluso a prometer obras de infraestructura que llamen a no abandonar a los productores que mantienen vivo al manso campo de esta parte de la pampa húmeda. Con resultados por verse, pero escuchando, es que esta tarde en la ciudad de Sunchales, en la Casa de la Cooperación el gobernador, Miguel Lifschitz, recibirá a representantes de entidades primarias ligadas la lechería para escuchar sus diagnósticos sobre la realidad que atraviesan, para analizar posibilidades de auxilio, e incluso se animará a tomar la decisión de salir a pedir dinero al exterior para reflotar al sector.

No es menor el tema, ya que recién la semana entrante se definirá en la Legislatura si se autoriza a Santa Fe a demandar hasta mil millones de dólares para cumplir con infraestructura demorada por las gestiones anteriores, del mismo color político. Diputados lo aprobó, pero en Senadores el cuestionamiento es mayor, sin embargo, esta misma idea aplicada al sector primario lechero contempla un número mucho menor.

Según pudo saber este Diario, la idea inicial sería la siguiente, solicitar algo así como 50 millones para la coyuntura inmediata de los tambos y un número duplicado para cuestiones más avanzadas en el tiempo, que permitan poner a punto a las explotaciones, claro que con rigurosidad en la productividad y en el cumplimiento de la devolución de los fondos, con plazos que podrían rozar la década. Por lo tanto, unos 150 millones de dólares en un contexto donde la pérdida productiva llegó a los 2.500 millones de esa moneda, es nada, pero a la vez posible de conseguir y devolver, que es lo más importante, con la consecuencia directa de elevar el rango productivo.

Esta tarde se escucharán todas las posturas, pero se esperan compromisos, que es lo que más escasea en el ámbito político.

Opiniones

Desde hace un tiempo, CASTELLANOS consulta a varios economistas sobre este punto clave, coincidiendo todos en que además de posible, es la herramienta con la que se puede hallar una salida concreta para la crisis estructural del sector.

La alternativa del endeudamiento a través de los gobiernos para conseguir liquidez directa para financiar las pérdidas, en plazos lógicos de devolución es bien visto por el cordobés Carlos Seggiaro. “Un aporte no reintegrable o una suerte de bono sería algo muy interesante en un contexto en el que estamos hablando no de ineficiencias, sino para un sector que padeció un siniestro y es atendible”, por lo tanto no descarta este Licenciado en Economía tomar un excedente de la contracción de deuda que se dio para el pago ante “holdouts” que de 11 mil millones de dólares consiguió unos cinco más que podrían colocarse directamente en este sector, aunque destaca que “de todos modos el Gobierno debe pensar en la reacción en cadena que puede tener una decisión de este tipo, porque son muchas las economías que están en emergencia”.
Para José Luis Espert el tema también es atendible. “El golpe para Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires con estas pérdidas es muy gordo, con una economía sin un piso aún en la caída, aunque el parate estaría por llegar”, indica uno de los críticos del método espasmódico de encontrar salidas a las pérdidas heredadas. Entonces, “el cambio en la política de financiamiento, de menos uso de reservas a más deuda externa, no cambia el amperímetro de la actividad económica, pero lo que sí podría suceder es que el inversor privado extranjero decida asumir riesgos en sectores privados argentinos, por lo tanto, si se podría aplicar este tipo de herramienta”.

Además, en su paso reciente por la ciudad, Matías Tombolini había aceptado la idea de generar deuda para auxiliar a un sector productivo, coincidiendo todos en que la pérdida que se tiene hoy no es sólo por causa de la ineficiencia estructural que puede resultar de políticas anteriores, sino que está muy ligada a causas extraordinarias como el factor climático extremo.

El miércoles SanCor definirá sobre Vicentín

Una sola oferta se evaluará en la asamblea extraordinaria que fue convocada oficialmente ayer ante la CNV.

Todo tipo de versiones se hicieron circular hasta hace pocas horas, todas con la intención de torcer el rumbo de la asamblea extraordinaria que ayer se convocó formalmente a través de la Comisión Nacional de Valores, para la mañana del miércoles 29, donde SanCor Cooperativas Unidas Limitada, analice y define si la oferta que la aceitera Vicentín, hace por su línea de frescos.

Coca-Cola, lejos de tener chances de entrar en un negocio que se le niega globalmente como es la lechería, salvo por la comercialización de Fairlife, la leche con mucho agregado de valor que un grupo de tamberos estadounidenses desarrolló hace pocos años, intenta mediáticamente pero está fuera de juego. Operaciones mediáticas que se gestan desde el querer comprar, pero sin alternativas posibles se explicitaron en varios medios, e incluso a través de un cable de la agencia Telam, pero nada de eso será factible.

Será entonces que Vicentín, la firma creada a fines de los años 20 con gran experiencia en el rubro aceitero y base en la ciudad de Avellaneda de nuestra provincia, que ya tiene puntas concretas en otros segmentos como con las acciones de Friar, el frigorífico de Reconquista que también tiene una cadena de carnicerías, e incluso en el rubro textil con una algodonera, ahora quiere los postres, yogures y flanes de SanCor.

Controlar el 90 por ciento de la línea, incluyendo dos plantas, una en Córdoba y otra en Buenos Aires con algo más del diez por ciento del total del personal con el que cuenta hoy la Cooperativa, está valuado en unos cien millones de dólares. La asamblea entonces dirá si o no, pero sólo sobre esa oferta, tal como apuntaron fuentes directas de la láctea.

De esta manera SanCor seguirá proveyendo la materia prima, pero quedando afuera del negocio, por lo tanto se achica el margen de una de las dos grandes y así, con La Serenísima ya en otras manos, sin dudas la lechería argentina cambia estructuralmente, con otro nombre y a otros precios, claramente.

Según pudo conocer CASTELLANOS, la definición alivia la carga para la provincia, en cuanto a seguridades de fuentes laborales e incluso movimiento económico, sin embargo “preocupa que una empresa de esas características se desarticule, que vaya perdiendo su condición original”, sostuvieron desde el Gobierno santafesino.
 


 
 







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